Fanfic que recrea la juventud y el ascenso de Tywin Lannister al poder. Está basado en la saga de libros "Canción de Hielo y Fuego" de George R.R. Martin, por tanto ni los personajes ni los lugares me pertenecen.

jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 19

JOANNA

Los días habían pasado demasiado rápido, y antes de que se dieran cuenta ya había llegado el día más importante de sus vidas.

– Ojalá nunca hubiera llegado este momento –murmuró Rhaella mientras sus doncellas la ayudaban a vestirse–. Preferiría haber muerto.
– No digáis eso, Alteza –respondió Joanna al instante, algo alarmada–. Es vuestro hermano el que os desposará.
– No veo nada de bueno en eso.
– El príncipe Aerys es un chico apuesto y siempre os trata con caballerosidad. Nunca os hará daño.
– Poco importa eso… daría lo mismo si se tratara de un viejo poco agraciado y maltratador. Solo deseo desposarme con un hombre y ya me lo prohibieron en su día. No puedo ser feliz en un momento así, Joanna. No, no soy feliz.

Joanna agachó levemente su cabeza, compadeciéndose de su amiga, consciente de que no había nada que pudiera alegrar la expresión de su rostro.

– ¿Irá Ser Bonifer a la ceremonia? –Preguntó.
– Espero que no, no podría soportarlo si él está allí… no quiero que vea cómo me caso con otro hombre.

Rhaella no volvió a hablar hasta que terminaron de vestirla y prepararla para la boda. Se la notaba melancólica, y a veces parecía tener la mirada perdida, como si estuviera en otra parte. Al mirarse en el espejo suspiró y finalmente murmuró:

– Es bonito.
– Así es, Alteza.
– Está bellísima –dijeron dos de sus doncellas. Rhaella solo asintió antes de volver a hablar.
– Podéis retiraros. Mi señor padre no tardará en llegar.

Todas las doncellas hicieron la reverencia de rigor y fueron abandonando la habitación una a una. Joanna se disponía a hacer lo mismo cuando notó como la princesa se acercaba a ella, agarrándola suavemente del brazo. La Lannister se giró hacia ella y observó de nuevo aquel rostro angelical.

– ¿Ocurre algo, Alteza? –Preguntó.
– No… pero quédate conmigo. Si me quedo sola será peor.

Joanna asintió, mostrando una leve y dulce sonrisa.

– Además no quería seguir hablando mientras las demás doncellas permanecían aquí –añadió.
– Comprendo –dijo Joanna mientras cerraba la puerta.
– ¿Crees que seré feliz? –Preguntó de repente–. ¿Crees que algún día podré querer a mi hermano?
– Eso nadie lo sabe, Alteza. Puede que en un futuro ocurra.
– No sé –Rhaella agachó la cabeza–. Dudo que algún día pueda olvidar a Ser Bonifer. Y tampoco creo que Aerys me ame.
– ¿Por qué pensáis eso? Es vuestro hermano y os quiere.
– No es lo mismo. Él puede que me aprecie por ser su hermana, pero es evidente que no me ama como se ama a una esposa.

Joanna bajó la mirada, sintiéndose culpable en ese momento.

– No habrá vuelto a molestarte, ¿verdad? –Preguntó la princesa al ver la reacción de su amiga.
– No, no, claro que no –respondió apresuradamente.
– No mientas.
– No lo hago… apenas ha hablado conmigo desde que se anunció vuestro compromiso.
– Ya veo… aún así es evidente que es a ti a quien ama –Joanna se sonrojó sin poder evitarlo.
– Eso parece –dijo en un susurro.
– ¿Y tú? ¿Le amas a él? –Preguntó directamente, algo que sorprendió a la joven Lannister.
– No, Alteza. Yo… yo no amo a vuestro hermano. Es otro hombre el que ocupa mis pensamientos.
– ¡Vaya! –Exclamó Rhaella, sorprendida pero feliz al comprobar que su amiga confiaba en ella–. ¿Y él te corresponde?
– No lo creo –respondió Joanna, dejando escapar una leve carcajada–. Es alguien importante, no creo que esté interesado en alguien como yo.
– Veo que sigues pecando de modestia –declaró Rhaella–. Has conseguido enamorar a un príncipe. ¿Acaso hay un rango mayor que ese? Porque no creo que se trate de mi padre o de mi abuelo.
– No, claro que no –respondió Joanna, riendo por la ocurrencia de la princesa–. Aunque dudo mucho…
– ¿Puedo saber de quién se trata?

La joven dudó durante unos segundos y, cuando finalmente iba a confesárselo, llamaron a la puerta del dormitorio.

– Rhaella –dijo Jaehaerys nada más entrar–. Vamos, es la hora.

A la princesa se le borró la sonrisa de repente, aunque fue capaz de mantener una compostura serena.

– Claro, padre –dijo la muchacha, acercándose a su progenitor.

Joanna solo pudo dedicarle una última mirada antes de que Rhaella saliera de aquella sala, agarrada del brazo de su padre.

Al verla salir suspiró fuertemente, sin dejar de pensar en cómo sería todo después de esa boda… en cómo le afectaría a su amiga. Deseaba poder estar con ella en ese momento para transmitirle fuerza, pero no podía asistir a la ceremonia ya que solo era su doncella de cámara.

En cambio, Tywin y su padre sí se encontrarían allí.

Suspiró de nuevo al recordar a sus familiares y, viendo que en aquel lugar no podría hacer mucho más, salió de la habitación y se encaminó hacia sus aposentos. Al llegar cerró la puerta y echó un vistazo a su alrededor. Aquella habitación era pequeña, mas también era muy acogedora. Lo suficientemente grande para ella sola. Extrañaba la compañía de Loreza en ocasiones como ésa. «¿Qué opinaría ella si supiera lo que me ocurre? ¿Me tacharía de loca o por el contrario me apoyaría para que siguiera adelante?».

Se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no le mandaba una carta contándole todo lo que había pasado en aquellos últimos días, y ella tampoco sabía mucho de su vida por Dorne, aunque supo por mediación de Rhaella que no podría asistir a la boda real. «Bueno, quizás éste sea un buen momento para escribir. Así mantendré mi mente ocupada».

Rápidamente buscó todo lo que necesitaba y se dispuso a escribir. Explicó todo lo que había sucedido: desde que se hizo público el compromiso entre los príncipes Targaryen, hasta el reencuentro con su hermano y sus primos.

Cuando terminó de escribir se dio cuenta de que, en parte, se sentía agradecida por esa boda. Desde el momento en el que Aerys supo que iba a casarse con su hermana apenas se había acercado a Joanna, y, por supuesto, no había intentado conquistarla. Aún así siempre se mostraba enfadado y se irritaba con mayor facilidad, sobre todo cuando la Lannister estaba cerca. Parecía molesto de no poder tenerla a ella como esposa... Como su mujer. «Aún me quiere… aunque se está esforzando en olvidarme para dedicarse por completo a la que a partir de hoy será su esposa… eso le honra. Y a mí me tranquiliza».

Era evidente que sentía pena por el destino de Rhaella, pero a la vez se sentía aliviada porque Aerys no volvería a presionarla. «Soy una egoísta al pensar así». Mas Joanna no podía evitarlo. Ella no quería a Aerys como él la quería a ella. Puede que en cierto momento se sintiera atraída por esa belleza sobrehumana de los Targaryen, sin embargo hacía ya mucho tiempo que no veía a Aerys de esa manera. Su mente ahora solo pensaba en aquel chico alto y fornido de cabellos dorados, aunque lo que más le gustaba de él era aquella sonrisa que tanto le costaba mostrar. La propia Joanna sonrió al recordarlo: «¿Cómo conseguiste conquistarme de esta forma?». Se sentía como una joven tonta y enamorada que no podía dejar de pensar en su amado. Y, aunque le costaba admitirlo, le gustaba aquella sensación.

Fue entonces cuando las campanas del septo de Baelor empezaron a sonar y la ciudad se impregnó de aquel sonido. Ya había ocurrido. Los hermanos Aerys y Rhaella eran ahora matrimonio.

Los herederos al Trono de Hierro.


6 comentarios:

  1. ¡Capitulazooooooo! Me ha encantado. Qué pena me da la pobre Rhaella :(
    Y bueno bueno...Joanna suspirando por Tywin jejejejejejjej

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    1. Jijiji, Joanna confesándose *guiño, guiño*

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  2. afjaldfjañsfkjlsfs ¡Quiero reencuentro, YA!

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  3. No se puede escribir mejor!!!!!!! No se puede transmitir mejor la pena honda de Rhaella y de la que en verdad es más su amiga que otra cosa, y se nota esa amistad sin que lo digas ¡Se me ha puesto el corazón en la garganta!

    Y ahora luego: AGSFÑKSHNASNAFGH... CLCSBUODSBOUSCINAGÑAÑAAA... PUYSDHDFSB ¡Estallan los ovarios de una! AAAAAAAAAAAAAAAAAY ¡¡¡¡¡¡Qué me da un perreque!!!!!! Ya se ha reconocido a si misma que le gusta. ay ay ay ay ¡EMOCIONANTE!... Mejor cada frase.

    Y ese final. El puntazo de las campanas del Septo que lo resume todo. AMO TU FIC. Te adoro a ti.

    Voy a por el siguiente.

    Cristina :DDDD

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  4. ¡Eres un sol por decirme tantas cosas y todas tan buenas! De verdad que me animan muchísimo tus comentarios y ver que este fic te está gustando tanto. ¡Y que te metes tanto en la piel de los personajes! Es genial ver que con unas palabras te hago transmitir tantas emociones ^^

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