Fanfic que recrea la juventud y el ascenso de Tywin Lannister al poder. Está basado en la saga de libros "Canción de Hielo y Fuego" de George R.R. Martin, por tanto ni los personajes ni los lugares me pertenecen.

martes, 16 de diciembre de 2014

Capítulo 29

TYWIN

No quería alargar su estancia en exceso, de hecho no debería estar allí. Su conciencia se lo repetía una y otra vez: «¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has marchado ya? No puedes hacer nada en este lugar, no puedes, aquí no eres nadie. Márchate. ¿Por qué sigues aquí?»

Siempre las mismas preguntas atormentándole a cada momento. Mas la respuesta a todas ellas era rápida y simple: «Por ella.»

Ese era su único y principal motivo. No podía marcharse hasta tener la completa certeza de que Joanna se encontraba bien. Ella debía guardar una semana de reposo antes de volver a sus quehaceres diarios. Quizás fuera demasiado tiempo, pero no podía irse con aquella incertidumbre.

– Cuando te recuperes, dentro de una semana, quiero volver a verte. En el puerto, como siempre. Solo para poder despedirme de ti.
– ¿Y si no estuviera recuperada en una semana?
– Eres fuerte, sé que estarás bien. Confío en ti.

Eso fue lo último que hablaron aquella noche, cuando Tywin se adentró en la Fortaleza Roja para ver a Joanna. Solo pudo verla en aquel entonces, no quiso tentar más a la suerte de ser descubierto. «Bueno, en verdad esa no fue precisamente mi decisión.»

No vengáis más aquí, es peligroso.
– ¿Peligroso por qué?
– Porque sí, no preguntéis más –recalcó Joanna con autoridad.
No soy ningún cobarde.
– No es cuestión de cobardía, es cuestión de precaución.
– No estoy de acuerdo.
– Si queréis que vaya a despediros dentro de una semana, ni se os ocurra volver por aquí.

«Mujer malvada», pensó el joven Lannister mientras esperaba en el lugar acordado, cada vez más impaciente. «Siete días esperando por una despedida, ¿acaso he perdido la cordura?»

Tywin suspiró profundamente y cerró los ojos, procurando concentrarse en los sonidos del mar para no pensar demasiado. Joanna se retrasaba… Eso no era habitual en ella, y no tener noticias durante toda una semana hacía que el chico se pusiera en lo peor. «Está bien, ella está bien», pensaba continuamente. «Le dije que confiaba en ella, así que estará bien.»

Se encontraba tan sumergido en sus propios pensamientos que no pudo evitar un ligero sobresalto al sentir que una mano ajena se posaba sobre su hombro.

– Oh, lo siento, no pretendía asustaros –comentó rápidamente Joanna al notar la reacción de Tywin. 

El hecho de volver a verla allí, de pie y tan saludable como de costumbre, hizo que Tywin casi sonriera de pura felicidad. Pero algo no iba bien, se notaba en el rostro de la joven.

– ¿Qué ocurre? –Preguntó él sin miramientos, poniéndose en pie y observándola directamente a los ojos. La chica se mordió el labio y acto seguido le entregó una carta.
– Esto acaba de llegar hace unos minutos –dijo inquieta–. Es de tu hermano.
– ¿Kevan? –Se cuestionó Tywin, más a sí mismo que a la propia Joanna. La carta era escueta pero directa. Era evidente que Kevan no quería perder el tiempo con las formalidades–. Debo partir inmediatamente –comentó guardando la carta y caminando a paso ligero–. ¿Alguien más ha leído esto?
– No –negó Joanna con rapidez mientras lo seguía de cerca–. Solo yo… siento haberlo hecho. Venía a mi nombre y no tenía idea de lo que podía…
– No importa –le cortó Tywin, acercándose más a ella–, no se lo digas a nadie, ¿entendiste? A nadie, ni siquiera a Rhaella.
– Está bien, pero por favor… no permitáis que le pase algo malo.

Joanna se mostraba fuerte frente a él, no lloraba, pero su tristeza y sobre todo su preocupación eran evidentes.

– Eso no te lo puedo garantizar. Kevan apenas explica nada en esta carta, no sé por qué lo habrán apresado.
– Stafford no haría nada malo.
– ¿Estabas allí para cerciorarlo, Joanna? –La pregunta fue directa, tal vez demasiado inquisitiva, mas surtió el efecto deseado.
– No –negó la joven, apenada–, no puedo asegurarlo.
– No confíes en nadie, Joanna, en nadie –dijo justo al llegar a los establos donde se encontraba su caballo, al cual ya tenía preparado desde esa misma mañana–. Ni siquiera en tu hermano.
– ¿Y en vos? ¿Puedo confiar en vos?

Tywin la miró en ese momento a los ojos y permanecieron así varios segundos, sin decirse nada. Finalmente se decidió a responder: – Eso es algo que debes descubrir por ti misma –dijo nada más subir al caballo–. Yo ya lo he hecho.
– ¿Hacer el qué? –Preguntó Joanna sin comprender.
– Descubrir que puedo confiar en ti.

No dio tiempo a más. Acto seguido espoleó a su caballo y comenzó a cabalgar tan rápido como le fue posible, de vuelta a casa, dejando de nuevo a Joanna atrás.

4 comentarios:

  1. NOOOOOOOOOO Se han separado :(

    Está genial. Esperando por más capítulos *baile egipcio*:)

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    1. Jajajaja, esta parejita está siempre separada :(

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  2. joo :((( que vuelvan!
    Me encantaa!! en cuanto puedas sube más porfii :)))

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    1. Muchas gracias por leer! :)

      En seguida subo el siguiente ;)

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