JOANNA
Los
días habían pasado demasiado rápido, y antes de que se dieran cuenta ya había
llegado el día más importante de sus vidas.
–
Ojalá nunca hubiera llegado este momento –murmuró Rhaella mientras sus
doncellas la ayudaban a vestirse–. Preferiría haber muerto.
–
No digáis eso, Alteza –respondió Joanna al instante, algo alarmada–. Es vuestro
hermano el que os desposará.
–
No veo nada de bueno en eso.
–
El príncipe Aerys es un chico apuesto y siempre os trata con caballerosidad.
Nunca os hará daño.
–
Poco importa eso… daría lo mismo si se tratara de un viejo poco agraciado y
maltratador. Solo deseo desposarme con un hombre y ya me lo prohibieron en su
día. No puedo ser feliz en un momento así, Joanna. No, no soy feliz.