KEVAN
No
era un buen momento para entrenar. Sin duda no lo era. Pero necesitaba despejar
sus ideas para reflexionar con calma y tranquilidad. Y desde luego Tygett
acertó al arrastrarlo hasta el patio de entrenamiento.
–
No estás atento –le comentó su hermano menor a la vez que esquivaba uno de sus
ataques.
–
Claro que lo estoy –recalcó, atacando esta vez con ira. Tygett dejó escapar una
leve carcajada.
–
¿Vas a permitir que tu hermano menor te venza en combate?